Empresas refuerzan la gestión de sus obligaciones ante un escenario regulatorio más exigente
El aumento de las exigencias normativas está llevando a muchas empresas chilenas a revisar cómo administran el cumplimiento de sus obligaciones ambientales. El desafío ya no es solo identificar las normas que las afectan, sino asignar responsabilidades, hacer seguimiento y contar con evidencia para responder ante auditorías y fiscalizaciones de diversos organismos públicos.
“Hoy no basta con saber que apareció una nueva norma. Las empresas tienen que entender qué obligaciones genera, quién se hace cargo y cómo va a demostrar después que cumplió. El desafío está en transformar la regulación en acciones concretas y trazables dentro de la organización”, señala Gonzalo Asencio, gerente general de SIGEA Software.
Para abordar este proceso, SIGEA desarrolló un Servicio de Actualización Legal que monitorea el Diario Oficial, sitios de autoridades y normativa en consulta pública. A ello suma una Matriz de Obligaciones Legales que permite traducir las exigencias contenidas en cada cuerpo normativo en listas de chequeo, asignar responsables, establecer plazos y evidencias, y configurar alertas y cadenas de validación.
La trazabilidad se ha convertido en otro de los puntos relevantes del proceso. Al centralizar las obligaciones, documentación e historial de cumplimiento, las empresas pueden conocer el estado de cada exigencia y generar información para auditorías internas, reportes de sostenibilidad o fiscalizaciones. “No es lo mismo señalar que una obligación fue cumplida que poder demostrar quién la gestionó, cuándo se hizo y con qué respaldo. Esa información también permite administrar mejor los riesgos”, agrega Asencio.
La propuesta de SIGEA apunta a integrar en una misma plataforma los cambios regulatorios, su transformación en obligaciones y el seguimiento posterior de su cumplimiento.
«En un escenario de mayor dinamismo normativo, contar con información actualizada y trazable comienza así a adquirir un papel más relevante en la gestión de riesgos de las organizaciones», concluye el ejecutivo.


